Ahí estaba yo, de madrugada, y después de cenar con unos amigos, volvía hacia mi casa en un “búho”, esos autobuses que circulan a altas horas de la noche. Había bebido un poco, y para evitar un disgusto tanto vía accidente (desde aquí os recuerdo que si bebéis, no conduzcáis), tanto vía control de alcoholemia y consecuente multa, decidí usar este servicio público, y ya iría al día siguiente a por el coche.
El autobús estaba vacío, la noche oscura, y el conductor era un tipo grande, y con
...(Leer relato completo)Fecha: 2008-06-04 17:24:07