
Hola me presento a los lectores, mi apodo es loqui. Me dicen así por mi estado de locura que tengo por el sexo.
Hoy tengo 24 años pero lo que voy a relatar paso cuando tenia 18.
En esa época era verano y con mi madre (se llama Graciela y tenía 36 años) vamos a una casa de venta
de ropas a comprar una maya a mí para irnos de vacaciones ese verano.
Le pedimos mi talla a la vendedora y esperamos, en eso pasan una pareja de chicos jóvenes a los probadores. Cuando llega la vendedora nos alcanza unas prendas y me indica donde están los probadores.
Estoy probándome las mayas cuando escucho unos gemidos del probador de al lado. Trato de ver que esta pasando y encuentro un agujero. Me pongo a espiar y veo la pareja de jóvenes que están en plena faena, eso a mí me ponía a mil y comenzó a reaccionar mi querido amigo que ya estaba al palo.
Sin darme cuenta comencé a masturbarme. Las secreciones seminales salían a borbotones de mi pene. Era la paja más rica que me había hecho.
Estaba tan caliente, tan excitado, que no me di cuenta de cuando mi madre me llamó: Juan AA¿como te queda es maya?-, termina de decir eso y abre la puerta del probador. Su cara de asombro decía todo.
Perdóname no sabia que estabas así. Yo no sabia que hacer, trate de cubrirme pero era imposible ocultar la terrible erección que tenia. En eso me pregunta con cara de susto: Porque estas así?
Lo que pasa es que no pude evitar espiar a la pareja que esta en el probador de al lado y bueno. No termine de hablar que mi madre se agacha para ver por el agujero, se demora unos minutos, veo, por arriba de su camisa, que sus pezones se empiezan a parar, su cara estaba tomando un color rojo como si hubiera cambiado de temperatura.
Esto es muy raro pero..., se da vuelta y vuelve a mirar mi pija.
Mami perdóname pero....
No digas nada que eso es muy común a tu edad. Aparte el espectáculo que están haciendo estos chicos es una maravilla.
Si eso es verdad.
Bueno ahora trata de esconder eso que nos tenemos que ir.
Pero eso es imposible no puedo. Eso me dio mucha vergúenza que agaché la cabeza.
Tonto no te avergúences que esto que tienes acá es una preciosura. Diciendo esto mamá comienza a tocar mi dura pija.
Bueno, ahora dejame seguir mirando un poco. Dijo mi madre.
Ella se agachó para mirar por el agujero y yo vi cuando ella llevó una mano hacia sus enormes tetas y comenzó a tocarlas por arriba de su camisa.
Viendo que estaba tan concentrada mirando por el agujero aproveché y le apoyé la pija en el culo. Ella notó el pedazo y apretó su culo contra mi. Yo no entendía la actitud tan desenfrenada de mi madre (luego de un tiempo supe que mi padre sufría de impotencia), pero seguía muy caliente y la agarre de las caderas refregándole la verga con total pasión sobre su culo. Yo notaba que ella se calentaba cada vez más pues noté como se abría la camisa, dejando sus dos enormes tetas libres de la presión del corpiño. La visión de esas dos tetas colgando con sus pezones completamente erectos terminó de calentarme y estirando una mano agarré una de esas preciosas tetas. Mi madre, notando mi calentura y dejándose llevar por la de ella, se levantó la pollera dejando ante mi vista su hermoso culo apenas cubierto por una bombachita blanca.
Entendiendo sus intenciones comencé a sobarle mi pija por toda la extensión de la raya de su culo. Mi madre a todo esto seguía los acontecimientos del probador vecino sin dejar de sobarse las tetas. Yo, por mi parte, había agarrado mi verga con la mano derecha y con la izquierda había corrido a un lado, la parte de la bombachita que cubría la raya del orto, apoyando la cabeza de mi pija sobre marrón ojete. A la vez que con la mano que había quedado libre comencé a sobarle la parte interna de sus muslos, llegando a la concha que descubrí caliente, húmeda y muy peluda.
Notando mi calentura desmedida mi madre me agarró la pija y sin dejar de mirar por el agujero y sin cambiar de posición comenzó a hacerme una brutal paja. yo coloqué mi mano por delante alcanzando su peluda concha y también comencé a pajearla. Así, al cabo de un par de minutos los dos acabamos, yo derramando mi leche sobre el culo de mi madre y en el piso.
Oh hijo, que bueno estuvo pero acomódate que nos tenemos que ir.
Si Mami estuvo muy bueno y espero que se repita. Ella acomodó sus ropas, dejó el probador con una sonrisa en los labios, sin decirme nada.
Me repuse como pude y salí del probador con una sensación rara que no podré olvidar en toda mi vida.
Días después de haberme comprado el bañador nos dispusimos a ir toda mi familia a la playa. Esta se conforma de mi padre Hugo, mi madre Graciela y mi hermana Eugenia de 20 años. Subimos al coche y nos fuimos a una playa que queda a unos 70 Kilómetros de donde vivimos.
Todo transcurría con normalidad. Llegamos, nos instalamos en la casa de la playa, cada uno tenía una habitación ya que la casa era inmensa. Como era el mediodía almorzamos algo y nos dispusimos a bajar a la playa. Me voy a dormir la siesta porque el viaje me cansó mucho - dijo mi padre.
Yo también - dijo mi hermana.
Mama se fue a cambiar indicándome que me ponga mi bañador. Mi madre fue a la playa con una remera larga que le llegaba hasta la mitad de los muslos. Cuando llegamos a la misma mi madre se sacó la remera y yo quedé perplejo.
Llevaba un bikini de dimensiones más que minúsculas. La muy turra tenía un cuerpo perfecto y sabía que esto me calentaría. El corpiño del bikini eran dos diminutos triángulos que a duras penas alcanzaban para cubrirle los pezones, de hecho, buena parte de sus oscuras areolas quedaban fuera de la prenda. La parte de atrás de la bombachita era solo un delgado hilo que se perdía en la raya de su culo. la parte delantera era un triángulo, muy pequeño por donde escapaban gran cantidad de pelos de concha. Ambos extendimos nuestras lonas y Graciela comenzó a ponerse bronceador. La playa estaba desierta.
Yo no paraba de mirarla y me dice: AA¿Qué te pasa cariño?
Nada, mamá, AA¿por qué?
Es que me estas mirando de una manera, que parece que nunca me hayas visto ponerme bronceador.
Sí, mamá, sí te he visto.
Entonces AA¿que te pasa? AA¿Quieres ayudarme? AA¿te gustaría ponérmelo tu?
Sí, mamá, me gustaría mucho - le hecho algunas gotas en la espalda y le refriego el
bronceador por toda ella. Me gusta la idea de tocar un cuerpo de una mujer aunque fuese mi madre.
AA¡Oye cariño! Dime, mamá .
AA¿Por qué tiemblas tanto?
No sé, mamá, estoy nervioso.
Vamos, no te pongas nervioso, que no pasa nada, tranquilízate, AA¿de acuerdo? Sí. .
Yo sigo con la tarea y eso me excita sobremanera. Trato de no mostrar la erección que tenía pero me era imposible, ya que se notaba mucho. Mi madre levanta un poco la cabeza y por encima de su brazo me mira, dándose cuenta que estaba a mil.
AA¿hay alguna pareja en el probador de al lado?
AA¿por que?
Porque estas como cuando estábamos en el probador, muy excitado.
Lo que pasa es que te ves divina y no puedo dejar de pensar lo que pasó el otro día.
AA¿estas arrepentido de lo que hicimos? No para nada, lo que pasa es que me gustó mucho y me da vuelta por la cabeza.
Bueno no te pongas mal que en cualquier momento Mami te va a recompensar por pasarme bronceador.
Dicho esto se da vuelta poniéndose boca arriba. Con el movimiento que hizo, la teta derecha quedó completamente al aire. Como dije anteriormente tenía unas tetas muy grandes y ahora podía ver una bien de frente. Era blanca, con una areola muy oscura y muy grande. Yo le hago saber que tenía una teta fuera del corpiño y ella me dice: pues aprovecha y pasa bronceador sobre ellas, y con un rápido movimiento deja al aire la otra teta. Yo coloco un poco de crema en ambas tetas y comienzo a sobarlas con movimientos circulares. Inmediatamente ambos pezones comienzan a erectarse y mi pija ni les cuento.
Luego de unos minutos de sobarle las tetas mi madre me dice: por que no me pasas un poco en los muslos?. Yo coloco la crema en ellos y comienzo a sobarlos, especialmente la parte interna, rozando intencionalmente los labios de la concha que se le abultaban claramente. Creo que para darme mas libertad de movimientos mi madre flexionó un poco las piernas a la vez que también las separaba.
Tené cuidado y no me ensucies la bikini con crema bronceadora. Dijo mi madre.
Es que se hace difícil pasarte la crema por los muslos sin ensuciar un poco la bikini. Contesté yo.
Al escuchar esto mi madre dice que bueno, que ponga crema tranquilo y no me haga problema por la bikini.
Yo aproveché esto para pasarle la mano bien cerca de la concha, tocando los pelos negros y también ocasionalmente los abultados labios.
Estaba muy caliente con la toqueteada que le estaba haciendo a la calentona de mi madre y no noté que ella había llevado sus dos manos hacia los nudos laterales de la bombachita de su bikini soltando ambos simultáneamente. Esta acción hizo que la peluda concha de mi madre quedara totalmente expuesta ante mis desorbitados ojos.
Mi madre se mantenía acostada con los ojos cerrados y se hacía la tonta. Yo le digo:
Ma..? Que pasa?. Responde ella. Se te ve todo mamá, se te ve todo. Digo yo.
A esto mi madre abre los ojos, se incorpora un poco mirando hacia su vientre y haciendo un gesto de asombro y exclamando un prolongado oh intenta cubrirse la peluda concha con ambas manos, a la vez que dice: que vergúenza si alguien me ve con la concha al aire. Yo le respondo: no te hagas problemas ma, que no hay nadie en la playa, además en esta playa la gente suele andar un poco desnuda.
Ah, bueno, entonces me quedo toda desnuda. A vos no te molesta verme desnuda, verdad? No, por supuesto que no, solo que me calienta mucho verte la concha con esos pelos tan abundantes. Respondí inmediatamente.
Te calienta verme la concha tan peluda?
Claro que me calienta, mirá como tengo la verga de dura y no solo de verte desnuda, sino que tenés que tener en cuenta que te estuve tocando las tetas y algo mas...
Bueno, bueno...me gusta que te calientes con tu propia madre. Por que no te quedas en bolas vos también, así estamos en igualdad de condiciones.
Es que me da vergúenza mamá. Sé que esta es una playa en que la gente anda en pelotas, pero nunca los tipos andan con la verga dura.
Bueno, dijo mi madre, no es necesario que te quedes boca arriba con la pija como un mástil. Ponete de costado igual que yo y quedate bien pegado contra mi espalda.
Le hice caso, nos ponemos los dos de costado y sabiendo las intenciones de mi madre le acomodo la verga, cual larga es, en la raya de su culo. Hecho esto mi madre dice: Te siento la pija muy dura y caliente. A la vez que comienza a moverse como queriendo acomodar bien mi verga entre sus nalgas. Yo también comienzo un movimiento de vaivén agarrando a mi madre de las caderas. Ella toma una de mis manos y la lleva hacia su concha. Yo meto mis dedos entre los abundantes pelos de su concha y aprieto sus calientes y húmedos labios, alcanzo su erecto clítoris y me pongo a sobarlo intensamente, a todo esto mi madre gritaba de placer y hacia, con su culo, movimientos circulares sobre mi dura verga.
Yo le digo: ay mamá, ay mamá, como me calienta toquetear tu cuerpo desnudo y que lindo que se siente mi pija contra tu culo.
Yo también estoy muy caliente y tengo ganas de acabar. Poné tu verga entre mis muslos y yo la aprieto.
Le hago caso y pongo mi dura pija entre sus calientes muslos. Ella la aprieta entre estos y su concha. Yo sentía los pelos y su caliente flujo sobre mi excitado porongo y comienzo a moverme rítmicamente. Alcanzo, como puedo, una teta y me pongo a pellizcarle un pezón. Mi madre, evidentemente estaba muy caliente y con una mano apretaba mi verga contra los labios y el clítoris de su palpitante concha peluda. A los pocos segundos ambos manteníamos un buen ritmo hasta que yo no aguanté mas y comencé a descargar toda mi leche sobre los muslos y los pelos de la concha de mi madre quien se revolvía de placer y gritaba como una perra delatando el orgasmo que había alcanzado.
Nos quedamos un rato así, tirados, para recuperar el aliento. Luego ambos nos arreglamos un poco nuestra escasa vestimenta y decidimos ir un rato al agua para refrescarnos y lavarnos.
Después tomamos un poco de sol y decidimos volver a nuestra casa.
El resto del día transcurrió sin incidentes.
A la mañana siguiente desperté con un terrible dolor de cabeza y decidí no ir a la playa con el resto de mi familia.
Después de cenar fui a recostarme a mi recámara, ya me estaba durmiendo cuando escucho el ronquido de mi padre. Trato de conciliar el sueño cuando escucho unos pasos que se acercan a mi habitación. Me extraño mucho porque donde duermo se encuentra al final del pasillo y para ese lado queda solo mi habitación. A los pocos minutos escucho mi nombre: Juan estas dormido?. Inmediatamente se enciende la luz del cuarto.
Sin contestar me doy vuelta para el lado de la puerta y veo a mamá con una bata que le llega hasta las rodillas, estaba fascinante, se veía su silueta radiante y emanaba un aroma que desde la cama se podía apreciar.
Creo que es hora de divertirnos - dice mamá acercándose a mi cama.
La bata que llevaba era de seda blanca y totalmente transparente, razón por la cual se podía apreciar que debajo de la misma estaba totalmente desnuda a excepción de un portaligas con sus respectivas medias, también blancas, donde contrastaba el negro triángulo de los pelos de la concha.
Se queda a un par de metros de la cama y se levanta lentamente la bata. Yo contemplo sus contorneados muslos cubiertos por las delgadas medias blancas y el portaligas haciendo de marco a una fabulosa concha peluda. Estoy mudo y comienzo a sobarme la verga. Ella mantiene su bata alzada con una mano, mientras que con la otra empieza a tocarse la concha mientras dice: estoy que me muero de la calentura. Dicho esto se acerca a la cama, me da la espalda mostrándome su soberbio culo, poniéndolo a pocos centímetros de mi cara. Comienzo a tocar esas carnes palpitantes, separa un poco las nalgas y paso mi mano por la raya del orto, alcanzando la húmeda y peluda concha desde atrás. Inmediatamente noté mis dedos llenos de flujo. Mi madre estaba que deliraba y no dejaba de gemir. Aproveché y lentamente le metí un dedo en el oscuro y apretado ojete. Ella aumentó sus gemidos y yo metía y sacaba el dedo de su culo rítmicamente hasta que ella me dice: sacame el dedo del orto y meteme la pija por el mismo agujero. Yo me destapo y mi pija ya estaba completamente dura pero de todas formas me la sobo un poco. Mi madre unta mi verga con sus propios jugos, me pide que me quede acostado y se agacha, se coloca la pija en el orto y comienza a metérsela lentamente. En un par de segundos la tenia metida toda adentro, hasta los huevos y ella comienza con movimientos circulares, cosa que me producía un placer inmenso. Después empieza a subir un poco, la pija sale unos centímetros, luego baja hasta desaparecer nuevamente dentro de su ojete. Esto cada vez lo hacía mas rápido, sus nalgas hacían un chasquido al chocar contra mis muslos mientras yo tocaba su culo con una mano y con la otra acariciaba una de sus opulentas tetas.
De vez en cuando la verga se escapaba de ese acogedor agujero y mi madre, hábilmente, se la volvía a meter entre gemidos de placer y frases tales como: aEi¿�que buena verga que tengo metida en el ortoaEi¿�, aEoeesta pija me está rompiendo el culoaEi¿� o si no aEoemetela, metela hasta el fondo y llename el culo de lecheaEi¿�. Estas frases me calentaban demasiado, haciendo que yo me incorporara y abrazara a mi madre, metiéndole mano en ambas tetas y también en ese maravilloso triángulo de pelos negros de su concha.
Sin sacársela del culo me acomodé un poco dejando mis pies sobre el suelo y viendo ese magnífico culo como subía y bajaba a la vez que sobaba sus opulentas nalgas.
Así, en esa posición y a los pocos segundos comencé a descargar toda mi leche dentro de sus entrañas. Ella no esperó mas y también acabó, dejándose caer con todo su peso y con la pija aun dentro del culo sobre mis secos huevos.
Bueno hijo, no te puedes quejar por la recompensa que tuviste.
No Mami, siempre y cuando me dejes seguir haciéndote favores para que luego me recompenses.
Si pero nadie tiene que enterarse.
Será nuestro secreto.
Veo que mi madre se levanta, se pone la bata y me da un beso en los labios.
Transcurría los días y los favores seguían.
Un día mi padre le pide a mamá:
- Por que no vas con tu hijo al Supermercado a comprar los víveres así yo termino de arreglar los caños del lavabo.
- Bueno y aprovechamos a pasear un poco por el pueblo - agrego ella.
Toma las llaves del auto y con una sonrisa me invita a subirme, quiere que yo maneje. Como el camino es muy desolado no voy a tener problemas para manejar.
Cuando habíamos hecho unos cuantos minutos, mi madre me mira y exclama:
- que lindo que mi nene me ayude a realizar los mandados -
- porque lo dices? - le digo yo
- porque le voy a tener que agradecerle el favor -. Veo que se acerca hacia mi y pone su mano en mi muslo, yo comienzo a bajar la velocidad porque no puedo concentrarme en el camino. No se que dice pero siento que su mano sube hasta agarrarme la pija por encima del pantalón.
- veo que a mi bebe le gusta lo que le hace mamá -
- siiii !!!, pero no voy a poder manejar bieeeen -
- solo manténlo derecho que casi nadie anda por aquí -
Me tenía excitadísimo, ella lo notó y empezó a acariciarlo, hasta que bajó el cierre y lo tuvo al descubierto. Se agachó y lo miraba como una niña mira una paleta, le empezó a dar besos y a jugar con él. Me da un beso en la boca y se abalanza contra mi pija, se la metió en la boca. Mis gemidos no se hicieron esperar. Me la chupo tratando de sacar toda mi leche. Puse mis manos sobre su cabeza y la empujaba suavemente hacia mi. Empece a meter toda mi pija en la boca. Me miró a los ojos, se dio cuenta que quería todo.
- dámelo todo Juanse - No termino de decir eso que metí todo mi pedazo en su boca.
- si ma estoy por acabar - siempre con el auto en movimiento, a poca velocidad.
- si bebe dámela ya - dijo excitada. Acelero la mamada con el sube y baja de su cabeza en mi pija, está se pone tensa y con un fuerte gemido le aviso que estoy en el final.
- me voy mama, me voy ma -
- siiii, siiii, -
Me arqueo un poco, el auto se detiene por completo y acabo en su boca llenándola de leche que bebió con desesperación.
- Ahhhhh... -
- SI, bebe que rica que esta, cada ves es más sabrosa -
- Uf!!!, no podía seguir con esta tensión -
Mi madre se incorpora con restos de mi semen en la barbilla, la miro y le paso un dedo recogiéndolos. Ella sin titubear los captura chupándome el dedo.
- No hay que perder nada - y sonríe.
Seguimos camino al supermercado, no si antes acomodar mi ropa. Cuando terminamos de hacer las compras pusimos todas las bolsa en el auto y regresamos a casa.
En el camino mi madre comienza a bajarse el pantalón y me dice:
- te molesta si me hago una paja mientras manejas -
- no para nada mamá, seguí sin problemas -
- lo que pasa es que voy como una moto después de .... -
- no te hagas problemas -
Ya mi madre estaba con su bombachita en las rodillas. Acariciándose la pelambrera de la concha y gimiendo de placer. Metiéndose mano a más no poder. Se abrió la blusa y dejó al aire sus dos formidables tetas. Yo estiré mi mano y comencé a pellizcarle el pezón.
- AH!!! que gusto que tengo -. Yo miro el camino y a mi madre cada tanto, se veía preciosa. Ahora tenía ambas manos ocupadas apretándose los carnosos labios de su peluda concha. Estaba a mil, mi pija estaba a tope, la saco y me empiezo a pajearme.
- veo que la estas pasando bien - dice mi madre, estirando su mano hacia mi pija.
Yo detengo el auto y lo pongo a un costado.
- si Mami seguí tocándome - ella se saca el pantalón, su bombachita y se acerca hacia mi, me saca el pantalón.
- vamos a disfrutarlo al máximo -
- si sentate arriba mío -
- si Juanse métemela toda -
Y le metí de un solo empujón toda mi pija, mis testículos chocaron con sus nalgas dando un fuerte gemido de placer, ella empezó a mover todo su cuerpo.
- así papi, meteme toda tu tranca has que goce como nunca -
- soy tu puta - gritaba, después de estar bombeando durante un buen rato mama convulsionó su cuerpo dio un fuerte gruñido una gran cantidad de sus fluidos salieron mojando mis testículos, que gran orgasmo había alcanzado.
- si bebe, lléname con toda la leche, siiiii siiiiii.
- ahí va estoy acabando - ella acelera el ritmo del sube y baja, haciendo que le eche toda mi leche adentro.
- Tómala toda puta, hazme que saque toda -
- que divinoooo, voy acabar de vuelta - cuando siento otro baño con sus flujos.
Nos arreglamos la ropa y retomamos el regreso a casa.
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